17 noviembre 2007

El viajero lúgubre. Julio Ruelas Modernista

A cien años de su centenario luctuoso es valiosa la muestra que nos ofrece el Munal sobre la obra del artista Julio Ruelas. Dibujante, pintor, grabador, cualquiera de sus facetas técnicas es un claro ejemplo de su intensión por “renovar” el arte de su tiempo. Esta visión, un poco con la idea de revitalizar el papel de la imagen moderna, esto a principos del siglo pasado, fue manifiesto en las páginas de la “Revista Moderna” con una peculiar forma de expresión plástica.

Buitre herido
1906
tinta sobre papel

Es evidente la influencia de la escuela europea en su trabajo de caballete, en algunos de sus cuadros deja ver también unas pinceladas que remiten a los principios de la pintura impresionista pero no creo que compartiera sus ideales. De cualquier forma él desarrolló un estilo muy propio, lleno de misticismo y un dramatismo en blanco y negro que remiten a Dante con su Divina Comedia y también al trabajo de Grabado de Goya, sobre todo recordando la exposición que albergó el propio Munal el año pasado.

Antón
1901
tinta sobre papel

Pero hay que mencionar que Ruelas desarrolló la ilustración de textos más allá de la simple interpretación, entró en el campo del simbolismo y dio a sus imágenes mucha fuerza e impacto, por ello desde mi punto de vista como ilustradora ésta es una tarea ardua ya que hay un elemento de suma importancia: narrativa visual.

Independientemente de la relación que tenga cada imagen con el texto al que hace referencia, ella en sí misma es un texto visual, hay un discurso y una forma particular de decir las cosas. La técnica me parece lo menos trascendente, aunque no deja de tener un valor ya que ésta le permitió dar forma a lo verdaderamente expresivo de sus ideas.

Entre faunos, calaveras, imágenes mortuorias y desgarradoras escenas con perros y animales de rapiña, Ruelas deja ver un dolor que sólo a través del dibujo pudo transmitir. Sin embargo, hay otro aspecto que llamó mi atención, la relación entre el texto y el evolvente de la ilustración, el rompimiento con los formatos estrictamente rectangulares dinamizaron la composición de las páginas de la Revista Moderna. La búsqueda de sus capitulares y estilos de letra más caligráficos u ornamentales de primera intención dan pie a una nueva estrategia del diseño de alfabetos.


Efluvios
1903
tinta sobre papel

No cabe duda que cuando se quiere mostrar el trabajo de un artista como él no hace falta la parafernalia que en otros eventos es evidente. La forma en que se muestra su obra también permite tener una retrospectiva, tal vez corta pero productiva de su trabajo.

Gracias a esta exposición podemos observar que Ruelas llevó el contraste a su mayor expresión, no solo en sus valor cromático, sino en su forma y en el contenido de su trabajo que para ese entonces sólo era alcanzable por compañeros suyos, artistas e intelectuales capaces de comprender su necesidad de no hacer cosas “bellas” si no hacer de lo no tan bello algo estético... a través de lo simbólico.

El suplicio de la Reina Mora
grabado

Estos evolventes y la ornamentación de ciertas ilustraciones también nos remiten al art nouveau con la simplificación de elementos florales y extensiones orgánicas que formaban un marco de la imagen pero seguían siendo parte del mismo todo, con una significación simbólica como antes mencionamos.

Ahora bien, el hecho de encontrar estas obras en el Museo Nacional es una gran oportunidad, la museografía me parece bastante acertada con una iluminación cuidada y sobre todo uno de los elementos que le dieron carisma a esta exposición fue la insersión de fragmentos de música que él escuchaba mientras trabajaba, obras del gran compositor Richard Wagner que fomentaron el interés de apreciar la obra de Julio Ruelas acentuando el dramatismo y un poco ilustrando auditivamente estas maravillosas obras de pequeño formato pero de enorme impacto visual.

La extensión de la exposición es precisa, ya que uno toma el tiempo suficiente para observar las obras sin tener un cansancio físico natural al encontrarse en exposiciones muy extensas. Como se diría: “pequeña pero consistente.”

Es necesario darse una vuelta también a las salas de algunos de sus contemporáneos para observar y comparar el trabajo de ese tiempo.
Auto de fe
1906
tinta sobre papel

Esta fue pues, una ocasión para admirar la precisión manual, el humor, la tenacidad y el carácter de un artista del que tal vez no se habla demasiado pero ha dejado un legado para la historia del arte y en su trabajo está manifiesto que el rompimiento con los canones estéticos no necesariamente incluye la negación de lo ya existente, sino una modificación en nuestra forma de pensar. El sin ser radical en sus formas, lo hizo en sus contenidos y esto lo hace por sobre muchos artistas incluso contemporáneos uno de los más grandes exponentes del grabado y del dibujo.

Esperemos que el trabajo que llevamos a cabo hoy los estudiantes de postgrado de artes visuales tenga esa visión de modificar sin necesariamente contraponer las ideas estéticas que la academia ha impuesto durante mucho tiempo. De hecho, habría que restaurar los conceptos de estética y mirar hacia una autocrítica del arte, ya que eso enriquecería nuestro trabajo y nos haría mucho más reflexivos en cuanto a nuestra labor social como artistas en una sociedad como la nuestra, en un país como el nuestro y bajo las limitantes económicas que sí creo que nos afectan como país y como cultura, es increíble la calidad de intelectuales que hemos tenido en México, lo importante es conservarlos y no sólo eso sino fomentar al crecimiento de la población intelectual y artística de exportación.
Fauno tocando la flauta
1903
tinta sobre papel

Referencias:
RODRÍGUEZ Lobato, Maricela: Julio Ruelas: siempre vestido de huraña melancolía. México, Universidad, 1999
www. museoblaistein.com

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