09 octubre 2007

Un poco sobre las "nuevas tendencias" en México...


Una de las preguntas que surgen después de observar las obras expuestas en el contexto de la exposición llamada “la era de la discrepancia” es si ¿verdaderamente son las obras que marcaron la diferencia en las artes visuales de México en este período y si a partir de ello se puede hablar de una evolución o un cambio innebitable en el ámbito de la producción artística? Será necesario entender y extender el término discrepancia en este contexto, ya que aún explicándolo en la cédula introductoria de esta exibición no está muy claro qué pueda comprender esta palabra “discrepancia.”

Más allá de crear una divergencia, estas obras manifiestan la necesidad de algunos artistas por pertenecer a un gremio políticamente activo, ya fuera por querer generar una crítica comparable a la de países extranjeros que contaban con un mercado del arte muy cotizado o por romper con una estética clasicista, la mayoría de los trabajos expuestos son evidentes ejemplos de un deseo de existencia, de un querer hablar como comunidad y encontrar nuevas clasificaciones.


Desde la creación de los ismos en Europa los artistas mexicanos comenzaron a compartir ciertos intereses con el arte que se generaba fuera de nuestro país, desde cuestiones formales, de estilo o criterios compositivos y conceptuales de las obras de arte, hasta de orden económico, político y hasta social. Sin embargo, en este caso, independientemente de contar con una formación académica o no como artístas, no me parce que sean las únicas pruebas de la transformación de las artes en México.

Hay que recordar que también nuestro contexto tiene mucho que ver con el hecho de que algunos artistas intentaran poner en evidencia su postura ante la inconformidad política desde los años 60 y buscaron salida a través de pinturas, esculturas, instalación-ambientación, fotografía y video-cine.


Ambientación alquímica (1970)
Martha Palau

Si bien las influencias de otros artistas generaron en los artistas mexicanos propuestas de esta índole y hubo alguien quien vio bien el hecho de llamarlas de “discrepancia”, considero que era mucho mayor el deseo de crear una IDENTIDAD y por tanto el término queda un poco amplio para todo lo que quiere abarcar. Y me atrevo a dar tal argumento dado que se puede observar en la historia del arte que hace más de un siglo se ha intentado discrepar en la idea del arte, la obra de arte y del artista, y además no sólo en México.




Sala Sistemas · Geometrismo mexicano
Vicente Rojo / Manuel Felguérez


Con esta apreciación vuelven a surgir preguntas ya que si esto significó la “era de la discrepancia” entonces ¿no estamos aún discrepando? ¿las nuevas tecnologías no implican también una transgresión en las artes o en el concepto clásico de arte? ¿cómo se llamaría pues lo que se está generando hoy en este campo? Pues si en el siglo pasado se llamó Modernidad, ¿cuánto tiempo durará el término “Arte Contemporáneo”?

No se puede negar la importancia de estas obras en la historia del arte en México, pero parece arriesgado ser un poco determinantes con la intención de esta exhibición. Además considero que está poco unificada y que la museografía deja mucho que decir, pues hay algunos detalles de manufactura que pasaron por alto y aunque tal vez no sea motivo para descalificar una exposición en este espacio, el MUCA ha tenido curadurias mejor propuestas con anterioridad, por eso es de extrañarse la logística incluso del recorrido de esta muestra alegórica que comprende trabajos de los años 68 al 97, a la que por cierto cuestionaría el hecho de encontrar una obra del 2006 en el fondo del museo junto a las obras del nuevo nacionalismo mexicano, en un pequeño mural de tela bordada cuyo autor no recuerdo en este momento.


Estructura escultórica, pasillo geométrico
Hersúa


Un aspecto relevante a remarcar es la apertura en la diversidad de soportes utilizados durante este período de producción artística; el hecho de pasar de soportes tradicionales como la pintura, la escultura o el grabado, para incluir el registro fotográfico y videográfico de performances, acciones o la recreación de instalaciones habla de la necesidad de cambio en los códigos de las artes pero ¿habrá necesariamente cambiado el lenguaje artístico?, es decir, ¿cómo puede hoy un artista construir un discurso plástico? ¿a partir de las técnicas y materiales que la tecnología genera día con día o materiales no convencionales como basura, fluidos y cosas raras? ¿con el material político y de comunicación masiva como temas de crítica? ¿con la búsqueda de identidad por género o por contexto cultural?




Hay evidencias de que estos artistas encontraron opciones y recursos variados para manifestar su existencia en el arte. El dilema es, pues, cómo los ahora estudiantes de la Academia pueden hacer presencia en contextos tales si los contenidos de la curricula parecen aún poner resistencia a ciertos modos de expresión. ¿Cómo renovar la pintura, la gráfica y la escultura en los talleres de nuestro contexto académico? ¿cómo definir y clasificar las vertientes del arte urbano?



Obelisco roto portátil
para mercados ambulantes (1993)
Eduardo Abaroa


Parece que aún hay mucho por hacer en la Academia, pues hay que ser congruentes con nuestra formación, nuestra produccion y nuestra responsabilidad crítica como artistas actuales. Esta exposición tiene elementos que se pueden examinar fuertemente, pero nosotros ¿dónde estamos parados? Alguna vez escuché que si se tiene algo mejor que decir de lo que se está observando entonces hay que externarlo y si es necesario refutararlo a través de nuestras propias propuestas y me parece que es así como se puede analizar y hacer crítica, no ser sólo criticones de la vaguedad o certeza de las obras de arte contemporáneas. Si bien la ironía, la parodia, el descontento, la negación, la contraposición o la provocación han sido los estandartes de los últimos años en la historia del arte ¿cuáles serán nuestros próximos temas, motivos o conceptos para la producción? y sobre todo ¿de quién depende juzgar si es arte o no lo que se ve dentro o fuera de una sala de exposición?


Hay una aparente dialéctica en la función del arte dentro de una sociedad pero lo importante es encontrar los límites del arte y del artísta y si el trasgredirlos es una forma de hacer arte habrá que validar a quienes quieren adoptar tal postura sin negar a los que se encuentran sólo en la búsqueda de nuevas estrategias discursivas.


Lecturas recomendadas:
BENITEZ Dueñas, Issa María. Hacia otra historia del arte en México. Disolvencias (1960-2000), México, Conaculta, 2004
THUILLIER, Jaques. Teoría general de la historia del arte. Fondo de cultura económica. 1ª edición en español, México, 2006
VATTIMO, Gianni. El fin de la modernidad. Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna. Barcelona, Gedisa, 2000

Por algo hay que comenzar... no?

Este blog tiene por objeto comenzar una especie de bitácora con la testaruda... es decir mi tesis de maestría. Tesis que parece aún, por este instante, una espinita que hay que sacar para ver si es posible esta loca idea de mezclar la caligrafía con la escultura. Así que mientras tanto aquí se dejarán una serie de reflexiones y ensayos en torno al quehacer de un artista. A ver si la testaruda no se vuelve después en la desquiciada... jajaja pero mientras los dejo con una de mis percepciones sobre algunos exponentes del arte moderno y contemporáneo... que lo disfruten!